Los derechos económicos, sociales y culturales

-Por la proc. María Virginia Maselli –

La construcción del concepto de Derechos Humanos: desarrollo histórico:

Para comenzar nuestro trabajo, debemos centrarnos en dos aspectos centrales que son las luchas que históricamente llevaron a cabo los diferentes pueblos en relación a la dignidad y el valor de la persona; y, como resultado de esas luchas, el reconocimiento por parte de los Estados de los derechos humanos y de la concepción de la persona como sujeto de derecho.

Así las cosas, el punto de partida lo podemos encontrar en la concepción de Hannah Arendt cuando sostiene que el derecho básico es el “derecho a tener derechos”. Esta autora sostiene un concepto de “pluralismo” en el ámbito político, gracias al cual se generaría el potencial de una libertad de igualdad política entre las personas; y es a raíz de esta concepción que surge la participación y el debate sobre nuevos derechos  (los cuales se encuentran permanentemente sometidos a un proceso de elaboración y modificación).

Las Declaraciones como punto inicial en la construcción del concepto de Derechos Humanos.

Como puntos de partida históricos para la construcción de los derechos humanos, encontramos fenómenos como el reconocimiento de la igualdad ante la ley y de la condición humana, además de la abolición de la esclavitud; pueden señalarse: la Declaración de los Derechos del Hombre originada en la Revolución Francesa de 1789 y  la Declaración de Derechos de Virginia (1776).-

A partir de estas Declaraciones, podría considerarse iniciado un proceso de ampliación de categorías de lo que podría entenderse como “lo humano”. Estas Declaraciones, si bien consagraban derechos novedosos, convivían con factores como la esclavitud (en el caso de la Declaración de Virginia) o el no reconocimiento de derechos hacia las mujeres.

Un fenómeno histórico que influyó de manera fundamental en el nacimiento de la concepción de los derechos humanos fue la Revolución Haitiana de 1804. Este fenómeno histórico no ha sido lo suficientemente valorado, ya que a través de sus diversas características (como la necesidad y/o deseo imperioso de liberación, antiesclavismo, anticolonialismo, etc), cimentó las bases para el desarrollo en América de los posteriores movimientos emancipadores.

La importancia de la Revolución Haitiana.

Esta Revolución presenta características especiales que le asignan un lugar preeminente en el desarrollo historiográfico del siglo 19 en su fase inicial.

En primer lugar, confrontó la lógica de tipo colonialista y esclavista impuesta por el orbe occidental al mundo americano, a través de la lucha armada de masas llevada a cabo por un ejército de indígenas; determinando así la ruptura con un sistema y buscando encumbrar valores como la dignidad, la fraternidad y el respeto hacia el prójimo.

En segundo lugar, la Revolución Haitiana se caracteriza por el despliegue de un humanismo surgido a partir de una visión antropológica de la Revolución, que tiene como punto de partida el respeto hacia el individuo, buscando dejar de lado la consideración del sujeto como una “cosa” o un “animal” (como por ejemplo, ocurría en el Código Negro). Esta visión humanista llevó por ejemplo, a que se le otorgara el derecho de ciudadanía a cualquier persona que llegara a Haití luego de ser perseguido huyendo de la esclavitud.

La Revolución Haitiana configura el antecedente inmediato de las guerras de liberación nacional que se despliegan durante el siglo XX (por ejemplo, la lucha armada en España frente a la invasión napoleónica en 1808). También puede señalarse la circunstancia de que constituyó el primer fenómeno de descolonización registrado en América Latina, en el cual se vislumbra la influencia de la cultura negra y “creole” en estos aspectos. El interés fundamental de los dirigentes revolucionarios haitianos venía dado por la insistencia en la liberación de los esclavos.

El nacimiento de los DESC: antecedentes e institucionalización a nivel mundial y regional.

Como antecedente en cuanto al nacimiento de los DESC, una gran influencia está dada por la aparición de los diversos movimientos sociales de trabajadores en reclamo de las mejoras en las condiciones laborales, las cuales se veían enmarcadas en un contexto de alta conflictividad social generada por la alta explotación por parte de los patrones y las decadentes condiciones de vida a las cuales se veían sometidas los ciudadanos. Estos fenómenos son influenciados por las distintas oleadas migratorias provenientes de los países del continente europeo (cuyos ciudadanos, huyendo de los conflictos bélicos, buscaban en los países americanos mejores horizontes para el desarrollo de su vida), además de enmarcarse en un contexto económico determinado por la aparición de sistemas capitalistas de producción.

Los diversos conflictos socio económicos que se generan a partir de los acontecimientos antedichos, determinan la instalación y el afianzamiento de la huelga como método de presión y protesta, en aras a conseguir la mejora de las condiciones laborales u otros objetivos sociales específicos. Esto determina la aparición de distintas regulaciones legales (como la Ley de Descanso Dominical) y se traduce en la creación de diversos institutos, como el Departamento Nacional del Trabajo (pionero en la atención de las necesidades de los asalariados).

El punto culminante de esta evolución, se produce en el año 1949 cuando al sancionarse la Constitución, se incorporan los derechos de índole laboral y de protección del trabajador y su familia en sus más variados aspectos, como así también el reconocimiento de derechos a los sindicatos. Esto genera la aparición del denominado “Constitucionalismo Social”.

Esta evolución se cristaliza con la creación de la Secretaría del Trabajo (iniciada en 1946 durante el gobierno de Perón) a través de la cual se desarrollan y ponen en acción políticas de gobierno destinadas a la protección del trabajador y su familia en los diversos ámbitos de su vida.

También reconocía derechos a la ancianidad, derecho a la educación y la cultura, etc. Todo esto se enmarca en el desarrollo de las políticas sociales de orden integral que cimentaron la base del gobierno peronista de la época, conllevando una transformación no sólo de orden social sino también político y jurídico; todo lo cual se refleja , posteriormente, en la incorporación del artículo 14 bis a la Constitución, de amplio espectro social, laboral y previsional.

Este movimiento generó la aparición del “Estado Social” y la consagración de derechos novedosos para la época, como por ejemplo el derecho de la mujer a emitir el voto.

La Revolución Libertadora de 1955, en la cual se derroca a Perón, implica un atraso histórico y una regresión en cuanto a las conquistas sociales que se habían logrado con anterioridad. Se derogó la Constitución del 49, lo cual implicó un avasallamiento de los derechos sociales, económicos, laborales y políticos; y, a pesar de que el art. 14 bis mantuvo su vigencia, esto no se trasuntó en una mejora en las condiciones de vida de los trabajadores, ya que no tuvieron un correlato y una implementación a través de políticas sociales y económicas efectivas, como sí había ocurrido durante la vigencia del Estado Social, todo lo cual determinó un empeoramiento de las condiciones de vida de los ciudadanos.

Esto generó un contexto de tensión social que se mantuvo durante más de 20 años, hasta que los sucesivos gobiernos militares se anoticiaron de la necesidad de restituir de manera efectiva algunos derechos que buscaban promover una mayor protección social.

Sin embargo, el contexto social no mejoraba y la sucesión de gobiernos militares determinó un proceso de desindustrialización, con pérdida de puestos de trabajo y deterioro constante del poder adquisitivo de los ciudadanos.

En la actualidad, las políticas sociales se caracterizan por la inclusión y reconocimiento de derechos a aquellos grupos sociales que, históricamente, han sido los más segregados y discriminados.

Adecuación normativa en la legislación argentina.

Los DESC se refieren a cuestiones básicas para la dignidad humana y actualmente alcanzan un reconocimiento pleno en los diversos tratados internacionales y convenciones suscriptas por nuestro país. Una vez que se incorporan a la normativa interna del país, cuentan con la posibilidad de alcanzar tutela jurisdiccional en caso de ser mancillados.

El proceso de ampliación del rango de derechos se dio en Argentina a través del paulatino reconocimiento e incorporación en la normativa nacional de diversos tratados internacionales. La reforma constitucional de 1994 incorporó en el texto de la Constitución todos los tratados que Argentina había ratificado.


Referencias de la autora:

Universidad Champagnat – Mendoza. Diplomada en Derechos Económicos, Sociales y Culturales por Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Nación en conjunto con la Universidad Nacional de la Patagonia “San Juan Bosco” y la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Provincia del Chubut.-

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